La crisis de Matthew Perry: la estrella de Friends destapa su episodio más oscuro.

El actor de 53 años registra un largo historial de adicciones al alcohol y a los analgésicos. Pero, hasta esta semana, el mundo ignoraba que había estado en serio riesgo de morir. Ocurrió hace cuatro años, cuando fue hospitalizado luego de que su colon estallara debido al consumo excesivo de opioides. Un libro que lanzará en noviembre revela ese momento y sus experiencias más sombrías mientras estaba en la cresta de la ola gracias a la ficción en la que encarnó a Chandler.

Personajes memorables, enorme devoción del público, invitados que causarían la envidia de cualquier producción televisiva, sueldos que harían historia. De 1994 a 2004, entre los 24 y los 34 años, Matthew Perry saboreó las mieles del éxito junto a sus compañeros de Friends. ¿Quién no imaginó lo increíble que sería estar en los zapatos del mismísimo Chandler Bing?

En realidad, no era una experiencia grata. Mientras se encontraba en la cresta de la ola gracias a la popular sitcom, el actor se sumió en la oscuridad debido a que era alcohólico. Ingresó a rehabilitación en más de una ocasión, perdió peso y, pese a todo, logró terminar su trabajo en la serie como parte del sexteto que componía junto a Jennifer Aniston, David Schwimmer, Courteney Cox, Lisa Kudrow y Matt LeBlanc.

Lo logró a un precio muy alto. Según reveló a la BBC en 2016, hay al menos tres años de su vida laboral que simplemente no recuerda. “Estaba un poco fuera de mí en ese momento, en algún momento entre las temporadas tres y seis”, dijo, sumando nuevos antecedentes a su conocido historial de adicciones.

Esas ásperas experiencias lo han situado entre las celebridades que mejor reflejan que la fama puede ser tan implacable como el peor enemigo. Un análisis que empeora tras destaparse su más reciente testimonio.

En una entrevista que concedió a la revista People, publicada este miércoles, Perry detalló que estuvo cerca de morir en 2018. De ese año existen reportes que señalan que había estado hospitalizado en Los Angeles por una cirugía que buscaba resolver una supuesta perforación gastrointestinal. “Él está agradecido por la preocupación y pide privacidad permanente mientras se cura”, comunicó un representante.

Pero la situación fue mucho más grave que eso: su colon había estallado por el consumo excesivo de opioides y usó una máquina de ECMO, un artefacto que permite que la sangre circule por un pulmón artificial y la lleva de vuelta al torrente circulatorio. Sus familiares recibieron la devastadora noticia de que sus posibilidades de sobrevivir eran de 2%.

Luego de pasar dos semanas en coma y hospitalizado durante cinco meses, tuvo que utilizar una bolsa de colostomía a lo largo de nueve meses, bajo advertencia de que si reincidía en el consumo de opiáceos tendría que ocupar de por vida.

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